ACTO 1º - ESCENA 2
(Desde el fondo del escenario aparece el Coro de Beatas con velos negros que les llegan hasta por debajo de la cintura)
CORO DE BEATAS
- Hay que dejarlo todo limpio
¡Cuánto sangran estas condenadas
Que no quieren arrepentirse!
(El Prior aparece desde el fondo del Patio de Butacas, viste una raída sotana negra manchada de sangre, lleva un cubo en una mano y un hisopo rojo en la otra con la que va repartiendo confetis rojos a diestro y siniestro entre los espectadores del patio de butacas mientras salmodia:)
PRIOR
- ¡Sean ustedes bendecidas, almas apenadas, in nominen patri, in nominen filio, in nomine spiritu sancti!- (En lo que llega hasta el escenario y cambiando el tono de voz y dirigiéndose a las Beatas) -¿Todavía así? Hay que dejar todo esto limpio, dentro de pocas horas tendremos Misa Mayor con la asistencia de las más preclaras personalidades del Virreinato.
(Desde un lateral, que se supone que es el exterior irrumpe Miguel Roto con un carrito)
MIGUEL ROTO
- ¡A los buenos días!
PRIOR
- (Sorprendido) ¿Cómo tan pronto?
MIGUEL ROTO
- Son ya las seis de la mañana, les traigo la bollería para el desayuno, pasé toda la noche en el obrador… -(detiene su plática porque de pronto se da cuenta de la escena que está contemplando y se queda alucinado, las Beatas se cubren con los velos y se intentan esconder por los rincones) - ¿Qué es esto?
PRIOR
- No es lo que parece, Miguel -carraspea-, ya sabes que algunas de nuestras hospicianas tienen accesos de locura y hay que someterlas a un tratamiento severo.
MIGUEL ROTO
- ¿Esto es obra de un médico?
PRIOR
- En cuestiones espirituales nos ocupamos de los casos los médicos del alma…
MIGUEL ROTO
- Querrá decir los degolladores, ¡qué espanto! -se va acercando hacia la “doncella de hierro” - Pero, si es Tucita, ¡la chica más bella y encantadora que había en el Hospicio!- dice al reconocerla, y mientras la besa una mano dos lágrimas ruedan por las mejillas del muchacho.
PRIOR
- Tú no entiendes nada, no olvides que eres un pordiosero y que sigues malviviendo gracias a nuestra beneficencia, y será mejor que olvides todo lo que has visto si quieres seguir colaborando con nuestra obra…
MIGUEL ROTO
- ¡Esto es un asesinato!
PRIOR
- ¡Calla! -y ahora emplea el hisopo con tono amenazante con intención de golpearle en la cabeza.
MIGUEL ROTO
- ¡Dios Santo, detén su mano, que esta noche no haya en tu casa más pecados!
PRIOR
- Noto que tu alma está convulsa, te tomaré en confesión y además de la absolución recibirás una propina extra por tus servicios a la santa Madre Iglesia.
(Miguel duda mientras el Coro de Beatas le rodea)
CORO DE BEATAS
- ¡Estás en la Casa de Dios!
¡No blasfemes!
¡Todo cuánto se hace aquí
Es designio de su Obra!
MIGUEL ROTO
- No me van a asustar cuatro guarras beatas - las señala el muchacho apuntándolas con el dedo índice en tono amenazante.
PRIOR
- ¡Haya paz! ¡Dejen en paz al muchacho y continúen con lo suyo, y acaben de una vez…!, después se podrán tomar un buen tazón de chocolate acompañado de las tortas que ha traído esté buen feligrés, y ahora salgan que todavía me queda tratar algunos negocios privados con él.
(Las mujeres obedecen, y mientras se van llevando el artilugio en que reposa Tucita, se dirige a Miguel en un tono amable: )
- No creo que te importara esta Tucita más que cualquiera de las otras de las que fuiste compañero aquí…
MIGUEL ROTO
- Era muy dulce y sencilla…
PRIOR
- Tal vez más bien la cuadraría simple, pretendía que la tomara confesión el Cura Hidalgo, ¡Ese Anticristo! Pero, dejemos este enojoso asunto y vayamos a nuestro otro negocio: ¿Has traído la otra “bollería”?
MIGUEL ROTO
- Se refiere a los hongos… son peligrosos.
PRIOR
- Ya, pero aquí los utilizamos en la botica como medicina… Para templar algunos temperamentos exaltados.
MIGUEL ROTO
- Como los utilicen no es mi problema, pero me costó mucho trabajo conseguirlos.
PRIOR
- Siempre igual, tratando de obtener el mayor beneficio. Eres bien pícaro, por eso volaste pronto de esta Casa que te acogió…
MIGUEL ROTO
- Algunos de sus seminaristas se mostraban demasiado cariñosos.
PRIOR
- En la Viña del Señor hay de todo.
MIGUEL ROTO
- Y para todos los gustos.
PRIOR
- Dejémonos de platicas y regateos, te pagaré el doble de lo convenido.. y de paso te olvidas de esta malhadada madrugada. Sin duda hubieras llegado a ser un buen clérigo.
(Miguel Roto le entrega algo envuelto en un mugriento pañuelo)
- Toma tus treinta pesos de plata.
MIGUEL ROTO
- La cantidad me recuerda algún caso que nos contaron en sus catequesis...
PRIOR
- Se trata de que hagas por no recordar, ¡no lo olvides!
(La luz se desplaza ahora hasta el Narrador, que ha permanecido todo el tiempo en lo alto de su andamiaje)
NARRADOR
- Con todos los fantasmas que se mueven bajo estas bóvedas no es nada extraño que la inspiración me de fuerzas para iluminarlas con rapidez aunque sólo tenga una mano. Cuando se producían estas escenas estaba a punto de pronunciarse el grito de Independencia, a cargo del sacerdote Miguel Hidalgo, en un lugar no muy lejano: el Palacio Presidencial, y como consecuencia se produciría una cruenta guerra, que haría, como es habitual en todas, que se incrementara el número de huérfanos y que los hospicios tuvieran una mayor afluencia de acogidos.
(Se apagan las luces y en la penumbra se cambia el decorado, para que pueda comenzar el: )

Fascinante e interesante continuación. Nos encontramos frente a una de las épocas más difíciles de la historia...,y la tortura era un "medio legal" cruel y, en la mayoría de las veces, bastante efectivo
ResponderEliminarBesos
"Roto" tiene el significado por aquellas tierras de pobre de solemnidad. Mario Moreno creando su personaje "Cantinflas", lo lleno de dignidad y humanidad. Por desgracia la miseria les lleva en algunos casos a ser víctimas fáciles colaborando con los narcos. En principio pensé en llamar al personaje Mario, en homenaje al gran cómico, pero me acordé de otro no menos grande: Miguel Gila, el del teléfono: "¿Es el Enemigo?... Procuren no atacar hasta pasadas las 5 porque tenemos Campeonato de Mus en la sobremesa".
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