ACTO 5 - ESCENA 2 (2ª Parte)
- Y la culpa no es de ellos, sino de mujeres como vosotras -las va señalando una a uno con el índice-, que nunca habéis sabido comportaros con la dignidad apropiada, tal vez porque esa iglesia a la que servís tan fieles, que os hipnotiza con promesas de eternidad, os ha asignado desde siempre el papel de comparsa y de cumplidoras de sus deseos, unas veces buenos y otras no tanto, todo amasado entre salmodias e ignorancia… Pero la juventud está cambiando el panorama de la mujer en este país, como en el resto del mundo, se nos acusa de que sólo pensamos en divertirnos en los “antros”, de que lo que más nos gusta es ir de “shopping” y coquetear, de practicar una vida hedonista, donde lo único que importa es el entretenimiento, el placer y la frivolidad, pero se olvida que nos sentamos en la mismas aulas que los muchachos y tenemos acceso a una educación similar, y el conocimiento es sinónimo de libertad… Así, con nuestro esfuerzo conseguimos tener las mismas licenciaturas que nuestros compañeros y tener puestos de trabajo similares a los suyos…
CORO DE BEATAS
- Habla como la serpiente, el árbol del bien y el mal, ¡Comed de su fruto y se abrirán vuestros ojos y seréis como dioses!
GUÏA
- Platica que sólo gracias a la Cultura se podrá llegar alguna vez a una sociedad igualitaria y sin prejuicios, y cumplirse los ideales de los padres de la Patria que emprendieron la senda de Revolución.
CAPITÁS DE POLICÍA
- Está visto que usted no se calla ni debajo del agua. La Cultura sólo es un refugio para maricones…
GUÍA
- Esa frase ya la dijo hace tiempo un Almirante español, que se llamaba Carrero Blanco.
CAPITÁN DE POLICÍA
- La habrán pronunciado muchas personas en muchos países porque es una conciencia muy extendida.
GUÍA
- Esté, al que me refiero voló por los aires dentro de su automóvil blindado y como venía de comulgar también se extendió esta frase: “Al Cielo, más alto que Carrero!”
CAPITÁN DE POLICÍA
- ¡Basta de cháchara e incongruencia!, el tiempo apremia - a las beatas:- Señoras, tenía dos problemas y con su buena voluntad me han traído un tercero, así que hagan el favor de desaparecer y dedicarse a sus ocupaciones, como acercarse a la capilla a rezar por si algún alma de las presentes nos abandona en breve que tenga preparado el camino hacia su paraíso..
CORO DE BEATAS
- ¡Que desconsiderado y desagradecido!
CAPITÁN DE POLICÍA
- ¡Andando que es gerundio! -y las mujeres se ponen en marcha hacia el interior del edificio a regañadientes.
CORO DE BEATAS
- ¡También rezaremos por usted, para que Dios le perdone por sus pecados!
CAPITÁN DE POLICIA
- Vosotros acompañar a este caballero a recuperar las armas -se dirige a los policías 1 y 2, que prestos levantan al Guía y lo arrastran al interior del edificio.
POLICIAS 1 Y 2
- ¡A la orden!
(Miguel se pone en pie, aprovechando el revuelo, y Tucita se arroja en sus brazos)
CAPITÁN DE POLICÍA
- Tú controla a la pareja mientras regresan los compadres - se dirige al Policía 3-. Aquí ya ha habido demasiado tumulto, les llevaremos con nosotros a un lugar más adecuado.
POLICIA 3
- Pierda cuidado, jefecito, no les quitaré el ojo de encima.
(Y quedan solos en el escenario los cuatro y la oscilante “doncella de hierro”)
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