ACTO 5 - ESCENA 4 y ÚLTIMA
(Cuando se vuelve a iluminar, sólo queda en el centro del escenario “la doncella de hierro”, oscilante. Salen por la puerta del Museo el Coro de Turistas y el Guía charlando animadamente)
CORO DE TURISTAS
- ¡Qué interesante fue todo!
GUÍA
- Además tuvieron la suerte de presenciar los ensayos de una farsa que se está preparando sobre nuestros ritos ancestrales… ¿Quién habrá dejado este trasto aquí en medio?
CORO DE TURISTAS
- ¿Qué es? - y se acercan a curiosear.
GUÍA
- Un instrumento de tortura medieval… Estarán haciendo alguna reforma en el museo y los mozos que la trasladaban habrán hecho un receso para reponer fuerzas.
TURISTA 1
- ¡Esto es todo tan novedoso y alucinante!
TURISTA 2
- Mientras mirábamos los murales llegué hasta a escuchar disparos en el patio, ¡lo que es la sugestión!
TURISTA 3
- Pero, ¡ha sido una experiencia fantástica!
TURISTA 4
- ¡Y qué suerte tuvo Tucita de encontrarse con su amigo!
(Como haciendo eco a sus palabras salen Tucita, con su cuaderno de apuntes bajo el brazo, y Miguel tomados de la mano y sonrientes)
TUCITA FRESA
- ¡Qué bonito que lo hacen tus amigos!
(Salen detrás de ellos las máscaras del Jaguar, el Águila y la Serpiente)
CORO DE MÁSCARAS
- Miguel, todavía no nos contaste como piensas acabar la farsa…
(Aparece el Capitán de Policía)
CAPITÁN DE POLICÍA
- Da lo mismo como la piense continuar, no creo que les demos autorización para representarla… No parece políticamente correcta.
TODOS LOS OTROS
- ¡Eeeeehhhh!
MIGUEL ZETA (Al público)
- ¡Esto es todo, amigos, gracias por su asistencia!
(Y la compañía en pleno saluda al respetable mientras cae el telón, y se da por finalizado el esperpento)
En Madrid, a 7 de enero de 2012
martes, 10 de enero de 2012
lunes, 9 de enero de 2012
LA DONCELLA DE HIERRO - ACTO 5º - ESCENA 3
ACTO 5 - ESCENA 3
MIGUEL ZETA
- ¿Tienes miedo? -dice mientras la acaricia con suavidad.
TUCITA FRESA
- No, estando a tu lado no le temo a nadie ni a nada -y se estrecha contra su cuerpo.
MIGUEL ZETA
- Pues deberías, no te imaginas el tipo de calaña que tenemos enfrente.
CAPITÁN DE POLICÍA
- Una tierna escena de amor… “Mañanitas de San Juan, qué bonitas que parecen… para los que bien están”, jajajajaja. Nos vendrá muy bien para sonsacarte el posible escondite de tus compinches, Miguel. ¡Ven aquí, fresita!
MIGUEL ZETA (Muy tenso)
- No se te ocurra tocarla.
CAPITÁN DE POLICÍA
- Este juguete que tengo en la mano me proporciona una cierta autoridad -se acerca a la pareja y agarra a la muchacha por un brazo.
TUCITA FRESA
- ¡Bruto!
(Dentro del edificio suenan disparos y ráfagas de ametralladora)
CAPITÁN DE POLICÍA (Sin darle demasiada importancia al asunto)
- Me parece que los muchachos se propasaron… hubiera bastado con un solo tiro de gracia.
(Aprovechando que los sicarios se distraen mirando hacia la puerta evaluando lo que puede haber pasado para que se produjera tanto tiroteo, Miguel da un fuerte empujón al Capitán para apartarle de la chica, saca el revólver que llevaba escondido y les encañona, mientras sin soltar a Tucita da unos pasos hacia atrás rumbo la salida del patio, intentando escapar con ella)
MIGUEL ZETA (Autoritario)
- ¡Ahora tiren sus armas y pórtense bien!
(Los sicarios dudan)
CAPITÁN DE POLICÍA
- ¡No te atreverás a disparar!
MIGUEL ZETA
- Mejor no pruebe a comprobarlo -y dispara al suelo, sin apercibirse que el pavimento es de losas de piedra y la bala rebotada hiere al Policía 3.
POLICIA 3
- ¡Uuuggg!
TUCITA FRESA
- ¿Por qué le disparaste?
MIGUEL ZETA
- No fue mi intención, tiré al suelo no más para asustar.
(Pero ya no hay tiempo para explicaciones, el Policía 3 dispara sobre Miguel)
POLICIA 3
- ¡Que pendejada! -grita mientras cae al suelo.
TUCITA FRESA
- ¡Me dieron, Miguel!
MIGUEL ZETA
- Siempre los inocentes se llevan la peor parte, lo siento amor -y mientras la abraza dispara sobre el Capitán, que también dispara hacia él.
(Fuera suenan sirenas de policía y el escenario se oscurece)
sábado, 7 de enero de 2012
LA DONCELLA DE HIERRO - ACTO 5º - ESCENA 2 (2ª Parte)
ACTO 5 - ESCENA 2 (2ª Parte)
- Y la culpa no es de ellos, sino de mujeres como vosotras -las va señalando una a uno con el índice-, que nunca habéis sabido comportaros con la dignidad apropiada, tal vez porque esa iglesia a la que servís tan fieles, que os hipnotiza con promesas de eternidad, os ha asignado desde siempre el papel de comparsa y de cumplidoras de sus deseos, unas veces buenos y otras no tanto, todo amasado entre salmodias e ignorancia… Pero la juventud está cambiando el panorama de la mujer en este país, como en el resto del mundo, se nos acusa de que sólo pensamos en divertirnos en los “antros”, de que lo que más nos gusta es ir de “shopping” y coquetear, de practicar una vida hedonista, donde lo único que importa es el entretenimiento, el placer y la frivolidad, pero se olvida que nos sentamos en la mismas aulas que los muchachos y tenemos acceso a una educación similar, y el conocimiento es sinónimo de libertad… Así, con nuestro esfuerzo conseguimos tener las mismas licenciaturas que nuestros compañeros y tener puestos de trabajo similares a los suyos…
CORO DE BEATAS
- Habla como la serpiente, el árbol del bien y el mal, ¡Comed de su fruto y se abrirán vuestros ojos y seréis como dioses!
GUÏA
- Platica que sólo gracias a la Cultura se podrá llegar alguna vez a una sociedad igualitaria y sin prejuicios, y cumplirse los ideales de los padres de la Patria que emprendieron la senda de Revolución.
CAPITÁS DE POLICÍA
- Está visto que usted no se calla ni debajo del agua. La Cultura sólo es un refugio para maricones…
GUÍA
- Esa frase ya la dijo hace tiempo un Almirante español, que se llamaba Carrero Blanco.
CAPITÁN DE POLICÍA
- La habrán pronunciado muchas personas en muchos países porque es una conciencia muy extendida.
GUÍA
- Esté, al que me refiero voló por los aires dentro de su automóvil blindado y como venía de comulgar también se extendió esta frase: “Al Cielo, más alto que Carrero!”
CAPITÁN DE POLICÍA
- ¡Basta de cháchara e incongruencia!, el tiempo apremia - a las beatas:- Señoras, tenía dos problemas y con su buena voluntad me han traído un tercero, así que hagan el favor de desaparecer y dedicarse a sus ocupaciones, como acercarse a la capilla a rezar por si algún alma de las presentes nos abandona en breve que tenga preparado el camino hacia su paraíso..
CORO DE BEATAS
- ¡Que desconsiderado y desagradecido!
CAPITÁN DE POLICÍA
- ¡Andando que es gerundio! -y las mujeres se ponen en marcha hacia el interior del edificio a regañadientes.
CORO DE BEATAS
- ¡También rezaremos por usted, para que Dios le perdone por sus pecados!
CAPITÁN DE POLICIA
- Vosotros acompañar a este caballero a recuperar las armas -se dirige a los policías 1 y 2, que prestos levantan al Guía y lo arrastran al interior del edificio.
POLICIAS 1 Y 2
- ¡A la orden!
(Miguel se pone en pie, aprovechando el revuelo, y Tucita se arroja en sus brazos)
CAPITÁN DE POLICÍA
- Tú controla a la pareja mientras regresan los compadres - se dirige al Policía 3-. Aquí ya ha habido demasiado tumulto, les llevaremos con nosotros a un lugar más adecuado.
POLICIA 3
- Pierda cuidado, jefecito, no les quitaré el ojo de encima.
(Y quedan solos en el escenario los cuatro y la oscilante “doncella de hierro”)
viernes, 6 de enero de 2012
LA DONCELLA DE HIERRO - ACTO 5º - ESCENA 2 (1ª Parte)
ACTO 5 - ESCENA 2
CAPITÁN DE POLICÍA- ¿Qué es esto? ¿Dónde se creen que van locas?
CORO DE BEATAS- La vimos salir del recinto con unos enmascarados…
MIGUEL ZETA-Ella no tiene nada que ver en este asunto.
GUÍA- Es una visitante más, como un grupo de turistas europeas que andarán por ahí despavoridas con el tumulto.
CAPITÁN DE POLICÍA- Te callarás de una vez, ¡darle medicina!
POLICIA 2 - ¡Déjame a mí! - se adelanta y le propina un culatazo en el rostro, que hace que comience a sangrar por la nariz.
CAPITÁN DE POLICIA -¿Ese armatoste que portan? -dirigiéndose a las beatas.
CORO DE BEATAS- Lo trajimos del museo, es una máquina para hacer cantar.
MIGUEL ZETA- Tucita, ¿por qué no huiste con los demás?
TUCITA FRESA- Por ti, no podía dejarte sólo - se desase del agarre y se enfrenta al Capitán: - Parece que en este país sólo tienen la palabra los machos. Me detuve a hacer una llamada telefónica… a mi padre… que es Comandante de la Marina.
CORO DE POLICIAS- ¡Lo tenemos claro! ¡Estamos perdidos!
CORO DE BEATAS- ¡Alabemos al Señor!
GUÍA- ¡Amén!
CAPITÁN DE POLICÍA- No tanto, de rehén de malhechores a rehén de la justicia, todo es platicar.
MIGUEL ZETA- ¿Qué tonterías dices, Tucita? Tu padre es catedrático de humanidades, fue mi profesor en la universidad…
TUCITA FRESA- Lo dicho, los hombres siempre tendréis que hablar de más… y los escritores un puntito más arriba, y las más veces para cagarla. ¡Joder!
CORO DE BEATAS- Malhablada -y la intentan volver a sujetar, ella las aparta.
martes, 3 de enero de 2012
LA DONCELLA DE HIERRO - ACTO 5º - ESCENA 1
ACTO 5º
ACTO 5 - ESCENA 1
(Patio de los Naranjos del Instituto, salen desde la iglesia Miguel Zeta con los brazos en alto y el Guía con el único que tiene también alzado)
GUÍA
- ¿A qué viene tanto escándalo?, ya no le dejan a uno ni trabajar… Soy el guía de los murales de Orozco y…
CAPITÁN DE POLICÍA
- ¡Muestre sus manos!
GUÍA
- Muestro la única que tengo.
CAPITÁN DE POLICÍA
- ¡Al suelo! ¿Dónde están los demás?
GUÍA
- ¿Qué demás? -muy a lo Cantinflas-. El último grupo salió ya hace tiempo, no más estaba compadreando con este chamaco…
CAPITÁN DE POLICÍA
- ¿Me toma por imbécil? -con el revólver que lleva en la mano dispara un tiro al aire- ¡Al suelo, digo!
CORO DE POLICIAS
- ¿Los balaceamos sin más?
MIGUEL ZETA
- También puede decir Diego, este señor no tiene que ver nada en el asunto, lo tomé como rehén y debe tener el síndrome de Estocolmo o algo así, porque hace un solo un momento me puteaba y me mentaba a la mamá…
CORO DE POLICIAS
- Primero disparamos y luego preguntamos, si nos permite, patrón…
ACTO 5 - ESCENA 1
(Patio de los Naranjos del Instituto, salen desde la iglesia Miguel Zeta con los brazos en alto y el Guía con el único que tiene también alzado)
GUÍA
- ¿A qué viene tanto escándalo?, ya no le dejan a uno ni trabajar… Soy el guía de los murales de Orozco y…
CAPITÁN DE POLICÍA
- ¡Muestre sus manos!
GUÍA
- Muestro la única que tengo.
CAPITÁN DE POLICÍA
- ¡Al suelo! ¿Dónde están los demás?
GUÍA
- ¿Qué demás? -muy a lo Cantinflas-. El último grupo salió ya hace tiempo, no más estaba compadreando con este chamaco…
CAPITÁN DE POLICÍA
- ¿Me toma por imbécil? -con el revólver que lleva en la mano dispara un tiro al aire- ¡Al suelo, digo!
CORO DE POLICIAS
- ¿Los balaceamos sin más?
MIGUEL ZETA
- También puede decir Diego, este señor no tiene que ver nada en el asunto, lo tomé como rehén y debe tener el síndrome de Estocolmo o algo así, porque hace un solo un momento me puteaba y me mentaba a la mamá…
CORO DE POLICIAS
- Primero disparamos y luego preguntamos, si nos permite, patrón…
GUÍA
- Ya vemos que les da placer darle gusto al gatillo, no hace falta que nos hagan aquí una demostración de su hombría ante dos personas desarmadas.
CAPITÁN DE POLICIA
- No tan desarmadas, se llevaron armas…
GUÍA
- Ya me contaron que se las afanaron, ¡pedazo boludos!
CAPITÁN DE POLICIA
- Saber demasiado es peligroso.
GUÍA
- Hace ya como una hora que me doy por víctima colateral, pero le voy a hacer dos aclaraciones. Una: las armas están dentro del Instituto, y dos: con los dimes y diretes hemos dado tiempo a que los pajarillos volaran lejos del nido…
(Uno de los policías se acerca y le da un culatazo en la boca del estómago que le tumba)
POLICÍA 1
- El capitán les ordenó que se tumbaran, ¿son sordos?
(Como movido por un resorte Miguel Zeta se tira al suelo para librarse de otro golpe similar, pero el policía 1 que está bien caliente le asesta una patada en el costado)
MIGUEL ZETA
- ¡¡Ayyy! - y se revuelve en el suelo.
CAPITÁN DE POLICIA
- ¡Menos mariconadas, y pongan los brazos en cruz para que controlemos sus manos! -luego se dirige al guía-: Y tú nos vas a contar el camino que emprendieron si no quieres tener una muerte lenta y llena de sufrimiento… Somos muy expertos.
MIGUEL ZETA
- Le puedo asegurar que lo son, ya les vi actuar en alguna ocasión, por eso estoy a este lado de la barricada, cuéntele lo que quiere saber.
CAPITAN DE POLICÍA
- ¿Cuál barricada?
MIGUEL ZETA
- Siempre habrá una línea indeleble ente el bien y el mal.
CORO DE BEATAS
- ¡Hemos encontrado a una de sus cómplices!
(Aparecen en escena, dos llevan sujeta a Tucita Fresa y el otro par arrastran una “doncella de hierro”…)
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